Aprender a comer sano

Las prisas que supone cada día, así como el placer por la comida y las adicciones, entre tantas otras cosas, influyen decididamente sobre nosotros y, por lo general, nos aleja de una dieta equilibrada. Comer bien y sano es algo que se debería aprender e interiorizar desde la infancia. Las dietas milagrosas, seguir cómo se alimentan los famosos, no sirven de nada cuando desconoces tus propias necesidades nutricionales.
Seguramente, pocos saben qué cantidad de hidratos de carbono necesita nuestro organismo diariamente, en qué alimentos se los puede encontrar, qué proporción de cada uno de esos alimentos debemos tomar, y cuáles alimentos poseen más vitaminas. En definitiva, es necesario saber lo que comemos así como preocuparse por la alimentación.
Los adultos, niños, deportistas, embarazadas, personas con problemas de obesidad, etc, en fin, cada uno de nosotros, posee diferentes necesidades de nutrientes.
Para aprender a comer, aparte de conocer qué comemos, es preciso respetar todas las comidas, estableciendo rutinas para evitar los tan indeseados atracones. Puede resultar un tanto complicado al comienzo, pero después será algo natural y fácil de seguir.
Los especialistas en dietética y nutrición pueden guiarnos en lo que es mejor para nosotros, pues conocen que en nuestra alimentación influyen diversos factores como la salud, la cultura, la economía o la religión. De modo que sus consejos dietéticos se fundan en nuestras necesidades.
También, hay que destacar que las nuevas tecnologías influyen en el mundo de la cocina, ya que revolucionaron y transformaron lo que comemos.
Muchos creemos que el educador nutricional es una suerte de profesor que nos prohíbe las comidas que más nos gustan, haciéndonos pasar hambre. Lo cual está muy lejos de ser así. En efecto, su principal función es educar en la prevención y la promoción de la salud y de los hábitos alimentarios saludables.