Los vinos y la salud

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Al igual que no puede concebirse un comercio sin su caja registradora para tiendas, una comida no está completa si le falta el acompañamiento de un buen vino. Y a propósito de vinos, estoy seguro de que te encantará conocer un poco acerca de los múltiples beneficios que reporta esta bebida a nuestro bienestar.

¿Sobre cuantas cosas que se disfrutan verdaderamente en la vida has oído decir que son buenas para la salud? Seguro de muy pocas, sin embargo existen algunas, por ejemplo el vino. Los vinos, y en especial los tintos, son una parte inseparable de la dieta de algunas regiones, fundamentalmente de los países mediterráneos. Estos, según aseveran resultados de algunas investigaciones, disminuyen considerablemente el riesgo de padecer afecciones cardiacas cuando se consumen en las dosis adecuadas.

Los vinos se obtienen de verduras y frutas, especialmente de las uvas. Todos estos vegetales son fuentes ricas en fitonutrientes, por lo tanto los vinos también. Los vinos blancos aportan menor cantidad  de fitonutrientes que los rojos, ya que los primeros se hacen solo de la pulpa de la uva, mientras que para la fabricación de los tintos se utiliza la uva entera. Uno de estos nutrientes presentes en los vinos tintos son los llamados polifenoles. Estos a su vez se dividen en flavonoides y no flavonoides.

Flavonoides

Dentro del grupo de los fitotonutrientes denominados flavonoides existen seis subgrupos cuatro de los cuales están contenidos en el vino. El flavonoide más importante en cuanto a los beneficios que reporta a la salud humana es el resveratrol, que se encuentra fundamentalmente en la cáscara y la semilla de las uvas. Teniendo en cuenta que en la fabricación de los vinos rojos se utiliza la uva completa, con semilla, cáscara y todo, estos aportan mayor cantidad de flavonoides que los vinos blancos. Otros vinos ricos en flavonoides son los obtenidos a partir de diferentes variedades de bayas y cerezas. Los obtenidos de otros productos de origen vegetal los contienen pero en mucha menor concentración.

Noflavonoides

Los noflavonoides presentes en el vino incluyen principalmente al ácido elágico, este compuesto juega un importante papel como oxidante en el organismo, dentro de los falvonoides también se encuentran los taninos. La combinación de los nutrientes flavonoides y no flavonoides en los vinos actúan potenciando lo que se conoce hoy como colesterol “bueno” HDL y disminuyen los niveles del colesterol LDL “malo”. Además, sus propiedades oxidantes ayuda a evitar que la sangre se coagule en demasía, por lo tanto disminuyen los riesgos de infartos y ataques al corazón.

Los antioxidantes abarcan una gran variedad de vitaminas, minerales y fitonutrientes que ralentizan o previenen la oxidación de células y tejidos, o sea, evitan la destrucción celular acelerada, además mantienen saludable el sistema inmunológico, ayudan a retardar el envejecimiento y combaten las infecciones y otras enfermedades.

¿Debemos beber vino?

Aunque la mayoría de los resultados de las investigaciones realizadas acerca de los beneficios a la salud y al corazón de tomar vino han llegado a conclusiones afirmativas, existen otras que por el contrario no apoyan esta tesis. Por lo tanto no existe nada concluyente que te obligue a introducir el vino en tu dieta si actualmente no tienes esa costumbre. Aquí la pregunta que cabe para los que si tienen este hábito de acompañar sus comidas con vino, es si la opción del vino tinto es la mejor.

Las normas para el consumo de bebidas alcohólicas recomiendan que en el caso del vino la ingesta diaria no sea mayor de 150 ml en el caso de las mujeres, y 300 ml para los hombres. Para la cerveza 350 ml para las féminas y 700 ml para los varones. Esto es lo que se considera un consumo responsable de alcohol.

Además de las propiedades beneficiosas que tiene para nuestra salud el hábito de consumir vino de manera responsable, tiene otra propiedad  que es la de aportar calorías a nuestra dieta. Por ejemplo el alcohol proporciona 7 calorías por cada gramo consumido mientras que los carbohidratos y proteínas solo aportan 4 calorías por cada gramo.

La inclusión del vino en la dieta, además de sus beneficios a la salud, indiscutiblemente si tiene otra gran ventaja, que es realzar el disfrute de los alimentos. Si decides comenzar a beber vino con las medidas, recuerda no excederte de las dosis recomendadas.